ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE
Numerosos estudios abordan
descripciones que tratan de establecer las etapas por las que pasa el niño en
su evolución lingüística. con las aportaciones de n. Chomsky y sus ideas de
facultades innatas o capacidades genéticamente determinadas, cambia la forma de
estudiar y enfocar este proceso. otros estudiosos, como j. Piaget, aportan
nuevas ideas, como la necesidad de una capacidad cognitiva general o la
utilización de símbolos para el desarrollo del lenguaje.
Los lingüistas han empezado a
observar las particularidades del lenguaje infantil, para recoger información
en cuanto al comportamiento lingüístico, con objeto de aplicarlo al estudio de
la lengua en general.

EL LENGUAJE Y SUS FUNCIONES
Cuando hablamos de lenguaje nos
referimos a la capacidad del ser humano para expresar su pensamiento y
comunicarse. La comunicación se da en muchas especies animales, a través de
distintas formas o sistemas. Pero son sistemas muy limitados que les permiten
comunicarse de una forma muy básica. En el hombre, sin embargo, encontramos la
capacidad de poder comunicarse a través de distintos sistemas (gestual,
escrito, ...) y, especialmente, a través de signos vocales (lenguaje oral), un
sistema que le permite comunicarse de una forma más libre.
El lenguaje humano puede tener
distintas funciones, entre las que destacamos la comunicación, entendida como
el intercambio de informaciones. Otra función importante es la representativa,
que diferencia el lenguaje humano del de los animales.
Otros trabajos muestran que
cuando el niño comienza a valerse del signo lo utiliza también para representar
objetos. Por ello, considera que no se debe excluir la función representativa
del lenguaje de las primeras etapas semióticas, aunque pueda aceptarse la idea
de que la categoría designación sea, en la actividad lingüística inicial,
preponderante. Y considera que la elección funcional del signo infantil
comprendería tres modalidades: llamado, volición y designación ("Llamo
X", "Deseo X" y " Este es X").
ASPECTOS DEL DESARROLLO INTEGRAL DEL NIÑO QUE INFLUYEN EN EL PROCESO DE
ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE
Pablo Félix Castañeda destaca los
siguientes aspectos, como necesarios para la adquisición del lenguaje:
a. Proceso de maduración del
sistema nervioso, correlacionándose sus cambios progresivos con el desarrollo
motor en general y con el aparato fonador en particular.
b. Desarrollo cognoscitivo que
comprende desde discriminación perceptual del lenguaje hablado hasta la función
de los procesos de simbolización y pensamiento.
c. Desarrollo socio-emocional,
que es el resultado de la influencia del medio sociocultural, de las
interacciones del niño y las influencias recíprocas.
LAS ETAPAS Y SUS CARACTERÍSTICAS
Existen algunas diferencias en
cuanto a la división de las etapas en la adquisición del lenguaje. En algunos
estudios, se ha tenido en cuenta un punto de vista cronológico, mientras que en
otros no se encuentra mención alguna a la edad en la que comienzan algunas
etapas, ya que la división atiende a criterios puramente lingüísticos. Estas
diferencias pueden estar relacionadas con el análisis de diferentes aspectos
relacionados con el proceso.
Jakobson se centra en el orden de
adquisición del sistema fonemático, Fernando Millán Chivite trata el tema fundamentalmente desde un punto
de vista comunicativo, delimitando las etapas con criterios lingüísticos, tales
como la aparición del signo.
teniendo en cuenta las divisiones
realizadas por distintos estudiosos como Jakobson (1973) y Alarcos e
investigadores como Fernando Millán Chivite (1995-96), Pablo Félix Castañeda
(1999), y muchos otros, establecemos la siguiente división en etapas dentro del
período que vamos a observar de 0 a 14 meses.

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Etapa lingüística
(0- 10 meses)
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Prebalbuceo
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0- 2 meses
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Vocalizaciones reflejas y gorjeo
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balbuceo
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3-6 meses
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Juego vocal
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6-9/10 meses
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Imitación de sonidos
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Inicio de la etapa lingüística (10-14
meses)
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Etapa holofrastica
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Etapa prelingüística
Es denominada también
"presemiótica", "preverbal", o "etapa oral no
lingüística". Alarcos describe este período de la siguiente forma:
Durante este período se produce,
además, una intensa actividad fónica que sirve de preludio al futuro buen
funcionamiento de los órganos destinados a materializar el lenguaje, y también
un desarrollo del aparato auditivo, que predispone al niño a la captación de
los signos exteriores audibles. Durante este período, en el que la actividad
fónica esencialmente presemiótica no está bien diferenciada de los demás
ejercicios físicos-tales como las expresiones de la fisonomía y los gestos-el
bebé, aún antes de que aparezca el signo, adquiere la posibilidad de
comunicarse al descubrir que los simples reflejos que lo llevan a
exteriorizarse en gritos o en muecas producen una reacción en su medio
circundante. Este procedimiento de comunicación solo tiene un carácter de
llamado.
Poco a poco, el bebé se da cuenta
que sus manifestaciones tienen una repercusión en el medio que le rodea. Según
Alarcos, a partir de ese momento, la actividad fónica se desdobla, siendo una
actividad creadora desinteresada, con carácter de juego, o bien un instrumento
comunicativo de "llamado". Hablamos del principio de la comunicación,
aunque en estos primeros meses sea muy básica y gestual, especialmente de tipo
afectivo hacia las personas que le rodean. Este es el comienzo del desarrollo
socio-emocional se piensa que el detonante del comienzo de la comunicación oral
es precisamente el entorno. Es a partir de que el niño observa una reacción
exterior ante sus manifestaciones fónicas, cuando comienza a ejercitarlas
gradualmente de una forma intencionada.
Con relación a la respuesta al
entorno fónico, Millán Chivite expone que implica un desdoblamiento del emisor
y del receptor, antes coincidentes en la misma persona: del entorno fónico
surgen diversos emisores externos, que provocan emisiones captadas por el niño
receptor, el cual a su vez puede articular una emisión fónica a modo de
respuesta.
Millán Chivite establece tres
funciones básicas para este período:
- Ejercitación articulatoria y
auditiva: primero, sólo exploratoria de diversos sonidos; luego, también voluntaria
o intencional respecto al sonido que se quiere emitir o captar.
- Identificaciones y
diferenciaciones fónicas, en la misma línea que las anteriores, una
identificación fónica es cuando el niño quiere producir y produce el mismo sonido
(articulatoria), o capta el mismo sonido (auditiva); diferenciación es cuando
de igual modo, quiere producir y produce un sonido diferente del anteriormente emitido
(articulatoria), o captar un sonido diferente (auditiva).
- Respuesta al entorno fónico,
que incluye una amplia gama de estímulos:
* Ruidos de la naturaleza-,
viento, lluvia, olas...
* Ruidos de los animales: ladrido
de un perro, maullido del gato.
* Ruidos de objetos o artilugios
creados por el hombre.
* Las lenguas naturales habladas.
En resumen, en esta etapa se
observan todos los aspectos relacionados, con la emisión de los primeros
sonidos y gestos relevantes para el comienzo de la comunicación humana y sus
funciones; y el comportamiento del niño
como reacción a la lengua y acciones que percibe a su alrededor, que se
extiende posteriormente a una forma básica de comunicación con su entorno.

Prebalbuceo---Vocalizaciones reflejas y Gorjeo (0-2 meses)
Durante el primer mes de vida, lo
único que emite la niña son vocalizaciones reflejas o exteriorizaciones
sonoras, como el llanto. Puede establecerse aquí el comienzo del proceso
comunicativo ya que la niña se comunica a través del llanto, que según la
tonalidad denota distintos contenidos de dolor, hambre o reflejo de cualquier
estado de bienestar o malestar. Con él, logra comunicar sus necesidades y si le
son satisfechas, lo usará de forma intencional.
Hacia el segundo mes, observamos
las primeras articulaciones espontáneas o gorjeos, cuya emisión característica es
"ajo". Según Alarcos, están condicionados por la posición horizontal
del bebé. Se trata de articulaciones profundas de la cavidad bucal,
principalmente sonidos guturales aislados con carácter exploratorio.
Consideramos que este es el comienzo de la función de ejercitación
articulatoria y auditiva, que hasta el momento sólo tiene carácter
exploratorio.
Balbuceo. Juego Vocal
(3-6 meses)
A partir del tercer mes la niña
emite un balbuceo claro y constante, con sonidos guturales y vocálicos. La niña
pasa de emitir sonidos aislados, como ejercitación articulatoria únicamente con
carácter exploratorio, a emisiones voluntarias o intencionales respecto al
sonido que quiere emitir. De la misma forma, empieza a realizar
identificaciones y diferenciaciones, tanto articulatorias como auditivas para
producir el mismo sonido o uno diferente. En este sentido observamos que
afianza los sonidos guturales y repite de manera constante /ga/, /ge/.
Dentro de estas manifestaciones
fónicas, incluimos como características los gritos que emite para escucharse,
que progresivamente se convierten en gritos de protesta o de alegría, cuando
algo le agrada o desagrada. Son, por tanto, una llamada expresiva relacionada
con su estado de ánimo o con alguna necesidad. También emite gritos o un sonido
similar a un ronroneo cuando está entretenida o jugando.
Destacamos los siguientes como
principales vehículos prelingüísticos de la niña en esta etapa:
- Los contactos oculares o actividades
visuales en las que sigue con la mirada al adulto, provocando una respuesta.
- Los gestos o actividades
mímicas y de expresión facial, entre las que destaca la sonrisa.
- Las expresiones corporales o
actividades motoras, como el movimiento de los brazos o piernas para llamar la
atención de los que le rodean.
- Vocalizaciones, gorjeos,
sonidos guturales y fonaciones.

Balbuceo reduplicativo. Imitación de sonidos (6-10 meses)
Después de los gorjeos, empiezan
a sucederse una gran cantidad de sonidos, principalmente vocálicos al principio:
/a/, /e/, /i/, /o/, /oi/,/ui/, /ua/; junto con exclamaciones ¡oh!, sonidos o
sílabas aisladas: iau, uau, miau, piau, pió, pia, ya.; y aparecen también las
"lalaciones" (Félix
Castañeda), "secuencias
iterativas" (Millán Chivite) o "grupos repetitivos". Consisten
en la emisión de sonidos mediante redoblamiento de sílabas: bobobo, mamama, mamimami,
uiuiui /oioioi/uauaua, oeoeoeoe, bababa, papapa, ñañaña, tatata.
Millán Chivite las considera
aptas para la transmisión de los siguientes valores: función expresiva, como
pena o tristeza y alegría, la función apelativa, como afecto, indignación o
repulsa, y la imitación de sonidos, caracterizados por la prolongación o la
intermitencia.
Cuando la niña reconoce una
emisión fónica, en este caso más bien un significante emitido por un adulto, y
lo relaciona claramente con un significado concreto, no a través de su
repetición, pero sí señalando un dibujo o un objeto, de manera constante,
pensamos que la relación significante-significado ya existe y, por tanto, se ha
constituido el signo lingüístico.
Alarcos señala también esta diferencia:
... existe una diferencia entre
descubrir el signo o reaccionar de modo correcto a las expresiones fónicas del
medio y utilizar el signo de manera activa. (...) El proceso de almacenamiento
de la lengua en los diferentes y sucesivos estadios precede al progreso del
uso.
Hacia el final de los nueve
meses, encontramos tanto manifestaciones no lingüísticas, como el principio de
otras que pueden denominarse lingüísticas. Distinguiremos dos tipos:
a. Secuencias iterativas. Durante
este período encontramos que algunas son simples ejemplos de exploración
articulatoria, mientras que otras parecen ser el preludio del establecimiento
de una relación significativa.
b. Señales fónicas basadas en la
perfección imitativa, en las que incluimos las onomatopeyas.

Etapa lingüística
Antes de entrar en la descripción
de la etapa y exponer los datos obtenidos de la misma, queremos matizar que el
cambio de una etapa a otra es progresivo. Aunque aparecen los significantes,
sigue existiendo una actividad fónica propia de la etapa anterior.
Alarcos lo explica de la
siguiente forma: el período prelingüístico se prolonga más allá del momento en
el que el niño lleva a cabo el descubrimiento del signo. Para él la actividad
fónica se desdobla en dos actividades claramente diferenciadas: una libre,
creadora, privada de intención comunicativa, que sucede al balbuceo, y otra
intencional, significativa y, desde un punto de vista estrictamente fonético,
mucho más pobre y reducida.
Félix Castañeda lo sitúa en el momento en el que el niño emite
la primera palabra, tal y como se manifiesta en el sistema adulto, criterio que
consideramos difícil de aplicar, sobre todo porque la elección de lo que se
considera "la primera palabra" deben hacerla los padres, con la
subjetividad que esto pueda implicar:
Con respecto a la aparición de la
'primera palabra", cabe aclarar que esto depende del momento en que los padres
lo identifiquen como tal y de lo que entienden por 'palabra", ya que las
unidades de significación que el niño emplea se corresponden con segmentos del
habla adulta.
Constitución del signo
lingüístico con carácter oral (10-12 meses)
La aparición del significante
cambia sustancialmente el tipo de emisiones que la niña produce. Alarcos (1976)
relaciona este cambio con la aparición del contraste y la oposición. Según él,
es probable que el niño se centre en reconocer los rasgos distintivos de los
sonidos y reduzca su repertorio fónico. Según Millán Chivite, todo esto se debe
a que aparece ahora un nuevo centro de interés para el niño: el significado. Él
denomina esta etapa "estadio germinal". Para él en algún momento de la
vida del niño, aflora una nueva dimensión adscrita a las secuencias fónicas: el
contenido. El niño descubre la función significativa, la emisión fónica se
convierte en significante y se asocia a un contenido o significado. Este es el
momento al que se refiere como el de la constitución del signo o uso continuado
de una emisión fónica conectada a una noción precisa dado que implica la persistencia
de la relación significante y la estabilidad del significante y el significado.
Las características principales
de este período son:
- El carácter global de las
manifestaciones lingüísticas (Alarcos) o la elementalidad más rigurosa (Millán
Chivite).
- No existen ni la primera ni la
segunda articulación.
- El mensaje es un signo indivisible
en signos más pequeños (no hay monemas ni fonemas).
- El carácter opositivo de los
sonidos.
Esta fase o período es también denominada
"etapa holofrástica" (palabra-frase). Estos primeros significantes tienen
ya significados concretos, así como funciones diferenciadas, ambos
condicionados por el contexto situacional. El significado y la función del
significante son determinados por el tono que la niña emplea y los gestos con
los que lo acompaña, normalmente señalando el objeto al que se refiere.

Evolución del signo hacia la palabra (13-14 meses)
Se mantienen las características básicas
mencionadas en la etapa anterior, la simplicidad fónica y el carácter
opositivo, aunque aplicadas a un mayor número de emisiones.
A partir del primer año
encontramos que este sistema se va consolidando con la ampliación de significantes.
Estos van aumentando en el número de sílabas, así como en sus combinatorias.
Además, se van acercando progresivamente a los elementos lexicales del sistema
adulto.
Félix Castañeda describe esta situación de la siguiente forma:
Empero, según algunos
especialistas, a los 11 ó 12 meses el niño suele articular ya sus primeras palabras"
de dos silabas directas-, "mamá", "papá", "caca",
"tata", dando inicio a la siguiente etapa denominada lingüística o
verbal, sustituyendo progresivamente el lenguaje gestual y
"superando" la simplificación del lenguaje adulto a medida que va incrementando
su léxico.
A partir de los 12 meses (un
año), incluso desde los 11 meses, el niño comienza a producir secuencias de
sonidos bastante próximos a los elementos lexicales de la lengua adulta, o sea
las palabras. De esta forma el niño comienza con el desarrollo lexical,
contando en su repertorio lingüístico 3 a 5palabras (mamá, papá, tata, caca,
etc..) Empieza también a utilizar las formas fonéticamente convencionales de la
comunidad lingüística; sin embargo, aunque el niño de un año emplea idénticas palabras
que el adulto, todavía no le atribuye el mismo significado a las cosas, debido
precisamente a su escaso repertorio lexical.
Ofrecemos, por último, un cuadro
con los datos correspondientes a las relaciones de los significantes expuestos
en esta fase, con sus significados y las funciones. Distinguimos como funciones
o intenciones comunicativas:
- Designación de un objeto o persona,
cuando la niña únicamente lo nombra.
- Demanda, cuando nombra un
objeto o alimento para pedirlo.
-Imitación, cuando la niña emplea
la expresión en una citación concreta como imitación a alguna conducta
observada en adultos.
-Imitación/Juego, alguna palabra extraída
de una canción o juego que la niña emplea, en ocasiones para este contexto
cuando quiere jugar.








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